Hay máquinas que no solo se arreglan… se resucitan. Y la Spy Hunter es una de esas joyas que merecían volver a rugir como en los viejos tiempos. Este clásico de Bally Midway, distribuido en España por Maibesa (no confundir con la versión diferente de Recreativos Franco), ha pasado por una restauración digna de un taller de coches espía.

El trabajo empezó desde abajo, literalmente. La base de madera del mueble estaba destrozada, así que hubo que rehacerla desde cero, respetando cada medida y detalle del diseño original. Luego vino la reparación de partes del cableado con conectores y terminales recién montados, eliminando años de remiendos y óxido acumulado.

La alimentación eléctrica también necesitaba cariño. La fuente original se conserva en la máquina solo a efectos de preservación histórica, como testigo del hardware original, pero se instaló una fuente moderna para que todo funcione de forma estable y segura.

Y si hubo una parte que dio guerra, esa fue la placa original del juego. Estaba completamente muerta y fue necesario un profundo trabajo electrónico para devolverla a la vida: reparación de componentes, limpieza de pistas, sustitución de chips y pruebas interminables hasta verla arrancar de nuevo. Hoy vuelve a funcionar con su ROM original, tal y como lo hacía en los salones de los 80.

No podemos dejar de mencionar la incorporación de monitor 20″ CRT como el original para tener la misma sensación visual.

Por fuera, el trabajo no fue menor. Se restauraron los artes y el bezel, se renovaron los moldings y se desmontaron todas las partes metálicas.

La pedalera pasó por un buen arenado para eliminar óxido, y tanto ella como el volante y el panel de control fueron repintados con pintura al horno, recuperando su brillo y tacto original con sus muelles mecánicos.

En cuanto al sonido, se revisaron los altavoces y la placa de audio, devolviendo toda la fuerza de esa música inspirada en James Bond que hacía vibrar el salón.

Tras muchas horas de taller, pruebas y paciencia, esta Spy Hunter ya está plenamente operativa y lista para jugar. Es la última incorporación al Museo Arcade Vintage, y vuelve a ofrecer pura adrenalina con volante, pedal y sonido de persecución.”

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